Seguramente habrás notado si tienes un pequeño balcón, patio o jardín que a tu casa llegan pequeños "intrusos" queriendo ubicar un sitio para vivir. Ellos no esperan mucho, casi siempre buscan un espacio donde organizar unas ramitas y en algunas ocasiones otros elementos para formar afanosamente y con trabajo eficiente un pequeño nido. Alli ponen sus huevos y los calientan por espacio de algo menos de un mes hasta que salen sus crías, claro está, si tú los dejas.
Estoy hablando de pequeñas aves que lograron evolucionar, formar parte de nuestra riqueza biológica y sobrevivir a las moles de cemento que construye el hombre en los sitios donde antes existía su hábitat natural. Aves que alegran nuestras mañanas con sus gorjeos, con sus colores y rápidos vuelos.